domingo, octubre 26, 2008

Las brasas

Vuelve a ser domingo, noche,
casi las doce,
casi lunes.
Vuelve a darnos pereza la mañana,
el descontrol de un tiempo controlado de antemano.
La tregua se ha hecho corta
y no hemos acabado de curar.
Sin pensar, frunces el ceño y no sabes por qué,
hasta pasado un rato.
Es el síndrome, te dices,
y la resignación se hace utopía:
lo superaré.