Vuelve a ser domingo, noche,
casi las doce,
casi lunes.
Vuelve a darnos pereza la mañana,
el descontrol de un tiempo controlado de antemano.
La tregua se ha hecho corta
y no hemos acabado de curar.
Sin pensar, frunces el ceño y no sabes por qué,
hasta pasado un rato.
Es el síndrome, te dices,
y la resignación se hace utopía:
lo superaré.
domingo, octubre 26, 2008
jueves, octubre 23, 2008
Con la C
Cuando Carmen contaba con uno,
como se cuenta con cada hijo,
caía el cacharro de cobre
con el que cada cual se cubría.
Con la cabeza cargada de cuencos,
donde calentarse casi sin fuego,
cantaba antes de consumar
el cáliz del consuelo.
Cansada, quebrada,
carcomida, cautivada.
Contenía en su cara
cualquier adjetivo
que necesitaras
para comprenderte.
Sus pechos colgaban de un cuerpo
relleno de caracolas,
y contenían el néctar del cielo
cuando está casi cayendo.
Comimos todos de él
y el cielo, entonces, cayó.
como se cuenta con cada hijo,
caía el cacharro de cobre
con el que cada cual se cubría.
Con la cabeza cargada de cuencos,
donde calentarse casi sin fuego,
cantaba antes de consumar
el cáliz del consuelo.
Cansada, quebrada,
carcomida, cautivada.
Contenía en su cara
cualquier adjetivo
que necesitaras
para comprenderte.
Sus pechos colgaban de un cuerpo
relleno de caracolas,
y contenían el néctar del cielo
cuando está casi cayendo.
Comimos todos de él
y el cielo, entonces, cayó.
martes, octubre 07, 2008
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